¿Sigues viviendo con el trauma de lo que alguien te hizo en el pasado? ¿Sientes que sigues cargando con ello? Hay veces que uno mismo tiene que romper las cadenas de lo que uno vivió para poder salir adelante. Te comparto una historia muy personal.
Imagíname estando al pie de la cama del hospital de mi padre. Era la primera vez que lo veia cara a cara después de tener poco tiempo de haberme enterado de que la desaparición de mi madre, cuando yo tenía 5 años, se debió al hecho de que él la había matado. La mato en la misma habitación en que mi hermana y yo dormíamos, después se fue a vivir otra vida sin que nosotras supiéramos de él, nos abandonó, dejándonos huérfanas.
Le pregunté, “¿Puedes por lo menos decirme adonde pusiste el cuerpo de mi madre para por lo menos darle Santa sepultura?” Por un instante pensé que iba a decírmelo, y de repente cambió su expresión y me dijo: “Eso pasó hace mucho tiempo y ahora estoy muy enfermo, tengo mucho dolor, de todos modos, fui un buen padre.” Dos días después, murió. Ese día aprendí algo muy valioso: hay veces que uno mismo tiene que cerrar una página dolorosa de su vida debido a que muchas veces las personas que debieron disculparse y poner fin a tu dolor se encuentran tan enfermos mentalmente que son incapaces de ello.
Para mí, cerrar una página es un regalo que uno mismo se da independientemente de la persona que te hizo daño. Yo estaba tan cansada de llevar la carga de todo lo que él me había hecho. Descubrí que mi mente seguía regresando obsesivamente a todo lo que se había dicho y hecho al grado de agotarme mentalmente. Cada vez que lo hacia, podía volver a sentir la tristeza, el enojo y la decepción, como si acabara de haber sucedido. Fue tan abrumador hasta el punto que ya no estaba viviendo mi vida en el momento. En lugar de ello, me había quedado atrapada en el pasado.
No voy a mentir, dejar ir ese horrible pasado fue todo un proceso. Al principio, recuerdo que me sentía como si estuviera rota y nadie me pudiera reparar pero con suficiente refuerzo positivo y amor propio, algo comenzó a cambiar en mí. Pasé de sentirme como una víctima a sentirme una mujer empoderada.
No estoy diciendo que hice sólo “puf” y me olvide de todo lo que había sucedido, pero lo que si pude hacer fue liberarme de ello hasta el punto de estar consciente de lo que paso pero ahora saber que es irrelevante para mi presente y mi futuro.
Esa fue la forma en que terminé ese capítulo de mi vida. Y desde entonces, la vida se pone cada vez mejor y mejor. Te relato esta historia porque muchas veces cuando uno vive para algo piensa que esta solo. No estas solo y si puedes superar lo que te haya pasado.

Pin It on Pinterest

Share This