Hace 34 años, un día como hoy, mi madre desapareció. Y unos cuantos días después, también mi padre. Así ambos desaparecieron sin dejar rastro. Las cosas no mejoraron después de eso tampoco. Pasaron tantas cosas malas que adquirí creencias limitantes como el pensar que el mundo era un lugar inseguro. Por ese motivo yo operaba desde un lugar de constante temor, de ansiedad y de estrés. Esos días se han marchado.
Hoy, cuando miro hacia atrás, a mi pasado, no me enfoco en la pérdida, ni en el miedo ni en la tristeza del pasado. Estoy centrada en pensar en lo lejos que he llegado y hacia dónde voy. No puedo enfatizar suficientemente lo importante que es dejar de lado todos los eventos traumáticos ocurridos en el pasado para poder dejar de vivir en una programación defectuosa. Deja de vivir en base a lo que alguien te hizo o por un evento que ocurrió o por las ideas que alguien creó sobre ti. Entender que todos esos eventos son los que han nublando tu visión y que te impiden el logro de tu grandeza. Esa fuente de negatividad y las creencias limitantes en tu vida, hacen que dejes de vivir la vida que quieres vivir.
Haz lo que tengas que hacer para procesar el pasado y dejarlo ir. Déjalo ir. No es para nadie más que para ti. Porque te mereces algo mejor. Lo único que importa es el ahora. Todo depende de ti.

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