¿Qué Están Aprendiendo Tus Hijos de Tí?

 

La gente me dice que a heredado comportamientos problemáticos, como la ansiedad de un padre de forma regular. A menudo no consideran que algunos de sus comportamientos realmente son aprendidos. A menudo no pensamos en el impacto que las actitudes y comportamientos de nuestros padres han tenido sobre nosotros o el impacto de nuestras propias actitudes y comportamientos en nuestros propios hijos.
El otro día, aprendí una valiosa lección sobre este tema y el maestro, fue mi hijo.
Fue uno de esos días en los que sentía que todo me estaba saliendo mal. Esto incluía el hecho de que mi sobrino accidentalmente se llevo mis llaves con él, lo que significaba que estaba atrapado en casa en lugar de hacer todas las cosas que tenía que hacer. Mi sobrino no vive cerca tampoco y era hora pico, así que iba a tomar un tiempo para conseguirlos. Recuerdo que miré mi teléfono y me sentí frustrada. Di un gran suspiro. De repente escuché a mi hijo imitarme y dar el mismo suspiro exacto. Sin darme cuenta, mi hijo me estaba observando. El estaba aprendiendo a sentirse abrumado y frustrado de mi. Inmediatamente, pensé, “No quiero esto para mi hijo. Incluso si me siento frustrada, ese no es el ejemplo que quiero darle. Quiero que vea el ejemplo de una madre que puede afrontar lo que sea que se cruce en su camino. En ese momento, decidí practicar la gratitud. Por mi trabajo, sé que es lo mejor que puedes hacer cuando sientes que todo va mal. A veces, solo necesitas concentrarte en las cosas buenas que tienes en tu vida. Me senté con mi hijo, comencé a abrazarlo y besarlo y luego acaricié y besé a nuestro perro también. Pasé de sentirme realmente abrumada a elegir aceptar las cosas por lo que eran. Obviamente no estaba en control de varias situaciónes y el estar enojada no iba a ayudarme de ninguna manera. Lo mejor que podia hacer era recuperar el equilibrio, así que decidí estar agradecido. Elegí estar agradecida por el hecho de que en el gran esquema de las cosas, las cosas negativas que estaba experimentando eran cosas que podían remediarse o los problemas que tenían que ver con otra persona, no conmigo. Mi hijo estaba feliz y juguetón, mi perro meneaba la cola y me daba besos. En ese momento, pude volver a mi centro para poder disfrutar realmente el momento. Es sorprendente lo que un poco de conciencia puede hacer por ti.
La próxima vez que estés cerca de un niño o niños, toma conciencia de lo que podrías estar enseñandoles y si te das cuenta de que es algo que no es bueno, simplemente comienza a hacer ese cambio dentro de ti. De la misma manera que uno puede aprender a ser de cierta forma negativa, uno también puede cambiar de marcha y regresar a lo positivo.

 

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